Durante años, el éxito profesional estuvo asociado a una idea muy específica: evitar errores, responder correctamente y mantener una trayectoria impecable. Reshma Saujani, fundadora de Girls Who Code, cuestionó esa lógica desde otro lugar. Su propuesta no fue enseñar a ganar siempre, sino enseñar a asumir riesgos sin quedar paralizado por la posibilidad de fallar.
Porque el perfeccionismo también puede convertirse en límite.
El problema de construir carreras desde el miedo al error
Una de las ideas más repetidas por Saujani es que muchas personas, especialmente mujeres, fueron educadas para buscar perfección antes que valentía.
Eso suele generar patrones como:
• Evitar escenarios inciertos
• Posponer decisiones por miedo a equivocarse
• Priorizar seguridad sobre aprendizaje
• Exigir resultados antes de intentar
El problema no es la preparación. Es la relación con el riesgo.
Equivocarse también desarrolla criterio
Desde Girls Who Code, Saujani impulsó una conversación distinta: aceptar el error como parte del proceso de crecimiento profesional.
La lógica es simple:
• Tomar riesgos genera aprendizaje
• La experiencia corrige mejor que la teoría
• La ejecución imperfecta supera la inacción constante
Porque esperar el momento ideal también tiene costo.
Una lección que va más allá de tecnología
Su enfoque no aplica solo a educación o liderazgo femenino. También cuestiona una cultura profesional que sigue premiando trayectorias impecables y castiga demasiado el error visible.
Y eso limita innovación, crecimiento y toma de decisiones.
Porque liderar no siempre significa evitar equivocarse. A veces significa avanzar aun sin garantía de hacerlo perfecto.
