Crear una startup no es la única manera de convertirse en empresaria. Algunas mujeres están siguiendo otra ruta: comprar compañías que ya tienen clientes, empleados e ingresos, asumir su dirección y utilizar las adquisiciones como plataforma para crecer.
Comprar en lugar de empezar desde cero
Monica Weaver siguió precisamente este camino. Después de trabajar en consultoría, marketing y desarrollo de negocios, creó un search fund y adquirió TGI Direct, una compañía estadounidense especializada en marketing directo. En lugar de pasar años validando un negocio nuevo, tomó una operación existente para dirigir su siguiente etapa de crecimiento.
Otro caso es Paige Sopcic, quien adquirió CanSource, compañía dedicada a soluciones de empaque para bebidas. Bajo su dirección, el negocio creció hasta ser adquirido posteriormente por TricorBraun, completando el ciclo que muchos inversionistas buscan: comprar, desarrollar la empresa y eventualmente concretar una salida.
Una puerta distinta hacia la propiedad empresarial
Este modelo también está creciendo alrededor de los search funds y el Entrepreneurship Through Acquisition (ETA), donde inversionistas respaldan a una persona para localizar, comprar y posteriormente dirigir una empresa. La oportunidad resulta especialmente relevante en negocios cuyos propietarios se acercan al retiro y necesitan encontrar sucesores capaces de continuar la operación.
La diferencia es importante: ya no hablamos solamente de mujeres ocupando posiciones ejecutivas, sino controlando activos empresariales. Analizar compañías, negociar su precio, conseguir financiamiento y decidir dónde invertir después de la compra coloca a estas empresarias directamente en el terreno de la asignación de capital.
Este movimiento abre una ruta diferente hacia el poder empresarial. Comprar una compañía permite convertir experiencia ejecutiva en propiedad, patrimonio y capacidad de decisión, al mismo tiempo que ofrece continuidad a negocios que ya demostraron tener mercado. Para muchas empresarias, el próximo gran proyecto quizá no nazca de una idea escrita en una libreta, sino de reconocer el potencial que todavía existe dentro de una empresa que alguien más comenzó.
