Durante años, el liderazgo femenino en las empresas se midió por el número de mujeres que llegaban a la dirección general. Sin embargo, uno de los cambios más importantes está ocurriendo en otro nivel: la presidencia de los consejos de administración. Cada vez más mujeres encabezan los órganos donde se aprueban las decisiones que definen el futuro de las organizaciones, desde inversiones y adquisiciones hasta estrategias de crecimiento y gobierno corporativo.
Donde realmente se define el rumbo
El consejo de administración tiene una función distinta a la de la dirección ejecutiva. Mientras el CEO gestiona la operación diaria, el consejo supervisa la estrategia de largo plazo, evalúa riesgos y vela por la sostenibilidad del negocio. Presidir este órgano exige experiencia, capacidad de negociación y una visión amplia del entorno económico.
En los últimos años, inversionistas y fondos institucionales también han impulsado consejos más diversos, convencidos de que distintas perspectivas fortalecen la calidad de las decisiones.
Un cambio que responde a los mercados
Cada vez son más las empresas que incorporan mujeres con trayectoria en finanzas, tecnología, derecho o mercados internacionales para liderar sus consejos de administración. Más que una medida de representación, esta evolución responde a una necesidad estratégica: contar con perfiles capaces de enfrentar un entorno empresarial cada vez más complejo.
El crecimiento de estas líderes demuestra que el poder corporativo ya no depende únicamente de dirigir una empresa, sino también de orientar las decisiones que determinarán su futuro durante la próxima década.
Porque algunas de las transformaciones más importantes ya no comienzan en la oficina del director general. Comienzan alrededor de la mesa donde se reúne el consejo de administración.
