Un nuevo informe del Inegi expone con claridad la creciente brecha de ingresos en México. Mientras el 1% más acaudalado del país obtiene en promedio 4,705 pesos diarios, el 50% más pobre vive con apenas 70 pesos al día. Esta diferencia representa una desigualdad de 67 veces entre ambos extremos, lo que pone en evidencia la falta de redistribución de la riqueza y la persistencia de inequidades estructurales.
Según los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, presentada en agosto de 2025, los 10 millones de personas más ricas acaparan una parte desproporcionada del ingreso nacional. En contraste, la mitad de la población mexicana (alrededor de 65 millones de personas) lucha diariamente con ingresos muy por debajo de la línea de bienestar.
El Gasto También Refleja la Desigualdad
Los datos también muestran que los más ricos gastan cerca de 3,267 pesos diarios, mientras que la mitad más pobre solo puede destinar 202 pesos al día. Esto no solo habla del poder adquisitivo, sino de las condiciones de vida y acceso a bienes y servicios básicos, como salud, educación y alimentación.
Brechas Históricas y Nuevas Tensiones
Expertos han señalado que si bien la desigualdad es un fenómeno histórico en México, los recientes datos indican que las medidas fiscales y sociales implementadas no han sido suficientes para cerrar estas brechas. Aunque ha habido programas de apoyo a poblaciones vulnerables, la concentración del ingreso sigue favoreciendo a una minoría.
Además, el crecimiento de sectores como el financiero y tecnológico ha beneficiado a quienes ya estaban en ventaja, mientras que las comunidades rurales, trabajadoras informales y poblaciones indígenas siguen enfrentando barreras estructurales de movilidad social.
¿Qué se Puede Hacer?
Reducir esta desigualdad requiere no solo políticas públicas más efectivas, sino también reformas estructurales en áreas como fiscalidad progresiva, acceso equitativo a la educación de calidad, inclusión financiera y fortalecimiento del salario mínimo.
El reto es complejo, pero urgente: lograr una economía más justa y sostenible para todos los mexicanos.
