La presencia femenina en puestos de liderazgo dejó de ser excepcional en muchos sectores. Sin embargo, llegar a la dirección de una compañía tecnológica no implica enfrentar las mismas barreras que hacerlo en minería, energía, infraestructura o manufactura, industrias donde la estructura de poder continúa teniendo una fuerte presencia masculina.
Los ejemplos actuales muestran avances importantes, pero también revelan dónde permanecen las mayores resistencias.
Energía: liderazgo dentro de estructuras tradicionales
Wael Sawan
En energía, mujeres como Vicki Hollub, presidenta y CEO de Occidental Petroleum desde 2016, han alcanzado posiciones históricamente dominadas por hombres. Hollub se convirtió en la primera mujer en dirigir una gran petrolera estadounidense y ha encabezado decisiones relevantes como la adquisición de Anadarko Petroleum y posteriormente CrownRock.
El desafío no consiste únicamente en llegar al cargo. Estas ejecutivas operan dentro de redes industriales, financieras y técnicas construidas durante décadas con una representación femenina limitada.
Manufactura: Mary Barra rompió una barrera enorme
Mary Barra dirige General Motors desde 2014 y fue la primera mujer en convertirse en CEO de un gran fabricante mundial de automóviles.
Su trayectoria resulta especialmente significativa porque no llegó desde marketing o comunicación: comenzó trabajando dentro de GM y desarrolló una carrera vinculada con ingeniería, manufactura y operaciones antes de alcanzar la dirección.
El caso demuestra otra dimensión del problema: aumentar el número de mujeres en puestos técnicos es fundamental para ampliar posteriormente el grupo de candidatas capaces de llegar a las posiciones ejecutivas.
Tecnología y finanzas ya tienen referentes poderosos
En tecnología, Lisa Su convirtió su liderazgo en uno de los casos empresariales más importantes de la industria de semiconductores. Desde que asumió como CEO de AMD en 2014, encabezó una transformación que devolvió a la compañía a una posición competitiva frente a algunos de los mayores fabricantes de chips.
En finanzas, Jane Fraser rompió otra barrera al convertirse en 2021 en la primera mujer en dirigir uno de los grandes bancos de Wall Street como CEO de Citigroup.
Estos casos importan porque normalizan algo que durante décadas fue extraordinario: mujeres tomando decisiones sobre miles de millones de dólares, plantas industriales, infraestructura, tecnología estratégica y organizaciones globales.
Lo difícil ahora está debajo de la cima
El problema ya no puede medirse únicamente contando cuántas mujeres llegan a convertirse en CEO. También importa observar quién controla presupuestos, operaciones, inversión, tecnología y unidades de negocio en los niveles inmediatamente inferiores.
Ahí se construye la siguiente generación de liderazgo.
El verdadero avance llegará cuando encontrar mujeres dirigiendo petroleras, constructoras, fábricas, bancos o compañías tecnológicas deje de producir titulares precisamente porque ya no exista nada excepcional en ello.
